Cuidarse para cuidar.

Oigo y leo esta frase todo el rato en cuentas de maternidad y la verdad que siempre me rechina bastante.

Cuidarse es absolutamente necesario y vital, pero no para cuidar a otros, si no para poder vivir decentemente.

Necesitamos cuidarnos para tener bienestar, estar medio felices, medio tranquilas, tener medio buenas relaciones con los demás, medio trabajar bien…. (ni perfectas, ni queremos serlo).

Familia comiendo a la sombra de un acebuche

Y después cuidamos, también.

Si, cuidamos porque somos madres y el cuidado es una parte intrínseca de la maternidad.

Cuidamos porque somos personas y esto, incluso cuando no es reciproco, nos hace sentir bien. Ayudar y pertenecer son básicas para la felicidad, así que cuidando también te cuidas (hay límites a esto claro).

Cuidamos porque amamos a los que cuidamos y cuando el cuidado nace del amor no siempre es tan costoso.

No me cuido para cuidar

Yo no me cuido para cuidar, me cuido para estar bien, tranquila, feliz…

No soy una esclava del cuidado, ni siquiera del de mi familia. Soy mujer y madre y parte de mi vida gira en torno al cuidado, sobre todo de mi familia. Pero mi vida no es solo el cuidar.

Esta claro que hay periodos en la vida en los que me he cuidado menos por cuidar más, bebés recién nacidos o hijos pequeños, hijos o algún familiar enfermo. Somos madres y personas y cuidaremos y lo haremos como acto que nace del amor.

Ritmo y autocuidado

Hay muchas formas de autocuidado y en ocasiones puede que el cuidar, será autocuidado también, hay veces que necesitamos cuidar sobre todo lo demás, otras no.

Cada madre encontrará su manera de autocuidado pero teniendo claro que te cuidas para ti.

Tener un ritmo en casa en el que los quehaceres diarios fluyan, es autocuidado para toda la familia.

Para mi, mi yoga, mis lecturas y mis amigos lo son… Pero tener momentos de conexión en familia es también autocuidado y por supuesto la naturaleza.

Para que tu ritmo fluya en cuidado para todos: BeRitmo.

El ritmo es cuidado.

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