En Inglaterra hay una canción muy famosa, 12 days of Christmas, muy divertida además. Te dejo enlace al final.
Y es que entre el 25 de diciembre y el 6 de enero existe un tiempo especial que antaño se vivía como algo más que una sucesión de fiestas: los 12 días de Navidad,

Este tiempo era entendido como un umbral, un espacio de tránsito entre lo que termina y lo que todavía no ha comenzado.
Aunque el sol haya llegado a su punto de inflexión, la tierra sigue dormida, quieta, recogida, en silencio.
En muchas tradiciones europeas, estos días no eran para avanzar ni para decidir, sino para habitar.
No se sembraba, no se empezaban proyectos importantes, no se forzaba el ritmo. Era un tiempo para observar, para descansar, para escuchar la oscuridad.
Los días grises y las largas noches acompañaban este descanso.
Se decía que cada uno de esos doce días guardaba relación simbólica con los meses venideros. No como predicción cerrada, sino como lectura del tiempo.
Para la infancia, este tiempo no necesita explicaciones, solo una atmósfera tranquila: luces suaves, historias, tiempo juntos, menos prisa y más presencia.
Así como se detiene la Naturaleza, los 12 días de Navidad no piden grandes rituales, piden algo más sencillo (pero difícil en estos tiempos): detenerse.
El cristianismo fue incluyendo diferentes fiestas durante estos días, y así se incluyó también la Epifanía, lo que popularmente se conoce como los Reyes Magos.
Si quieres conocer más a fondo de dónde vienen todas nuestras celebración y cómo se conectan con los ritmos naturales para descubrirlas en familia, puede que la Rueda de la Tierra te interese.
Paz, amor y muchas celebraciones,
Llanos
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