Nos han enseñado a vivir como si la vida fuera una línea recta y esto lo estamos transmitiendo a nuestros hijos.
Avanza. Produce. Corre. Llega. Haz más.
Pero la naturaleza no funciona así.
El sol vuelve. La luna vuelve. Las estaciones vuelven. Las flores vuelven.
Incluso tú y yo volvemos una y otra vez a los mismos puntos.
Todo es circular: los nidos, los huevos, los troncos…
Y todo nos recuerda lo mismo: que la vida NO siempre va hacia delante.
La vida, gira, descansa y vuelve a empezar.
Quizá por eso me gusta tanto la Rueda del Año.
Porque nos recuerda que nosotras también somos parte de ese ciclo.
Por eso este solsticio voy a colgar este sol en mi ventana: para recordarme que todo vuelve y para transmitirselo a mi hijo.
Si tu también sientes que no todo tiene que ir en línea recta entonces puede que la Rueda te interese.
Si no sabes qué es esto de la Rueda aquí te lo cuento, comienza a fluir con la naturaleza.
Si tu también sientes que no todo tiene que ir en línea recta entonces puede que la Rueda te interese.
Si no sabes qué es esto de la Rueda aquí te lo cuento, comienza a fluir con la naturaleza.
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