«Educar la cabeza, el corazón y las manos.»
Rudolf Steiner.
Como quizás ya sepas, hice la universidad en Reino Unido. (No porque mi familia me enviara allí a estudiar, me fui a trabajar y acabé estudiando).
Allí aprendí a aprender con las manos, con la practica, con el hacer.
Allí no te meten rollos para memorizar, allí estas haciendo, creando, investigando, descubriendo por ti misma desde el día uno.
Por eso siempre creo que el aprendizaje real ocurre haciendo, usando la cabeza y el corazón pero a través de las manos.

Porque es a través de la creación es cuando más y mejor aprendemos, sintiendo con el corazón e integrándolo en la cabeza.
Rudolf Steiner entendía el aprendizaje auténtico cuando se integran la cabeza, el corazón y las manos.
El pensamiento y la emoción solo alcanzan su verdadera madurez cuando se expresan haciendo.
No se trata solo de saber o de sentir, sino de incorporar ese conocimiento y ese sentir en la experiencia directa.
Cuando una criatura trabaja con sus manos, no solo desarrolla destreza: también está moldeando su pensamiento y afinando su sensibilidad.
En la acción manual hay un camino vivo para el aprendizaje: aprender no es únicamente absorber información, sino vivir el conocimiento a través del hacer.
Así, las manos se convierten en puente entre la cabeza y el corazón, permitiendo que el aprendizaje sea duradero, profundo y plenamente humano.
Por eso es mis libritos de celebración de la Rueda siempre invito a la acción manual, a la creación, al hacer.
Por eso todos los libritos incluyen manualidades, recetas, decoraciones…
En la foto de portada dos manualidades con flores secas para los mayos (los boles vienen en el librito la de papel la he dejado en la carpeta de descargas 😉 )
Paz, amor y mucha creatividad,
Llanos
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