“Cerridwen decidió compensar la fealdad de su hijo volviéndolo el más grande de los bardos galeses, para lo cual prepararía una poción, de la cual solo las tres primeras gotas serían mágicas, siendo el resto un letal veneno. La poción hecha con seis hierbas mágicas debía cocinarse durante un año y un día; para vigilar la poción, Ceridwen tenía dos sirvientes, el anciano y ciego Morda y el joven Gwion a los cuales había advertido que no tocaran ni una gota de la poción, so pena de sufrir una muerte terrible.” Wikipedia.

El año pasado navegando por Internet llegué al mito de la bruja Cerridwen. Era una página web de las antiguas, en las que el texto está aglutinado y sin fotos, en inglés pero con el mito al completo. No pude parar de leerlo y me fascinó: una bruja poderosa, un niño poco agraciado, el amor de una madre queriendo ayudarle, la pócima, un evento fortuito, la persecución, la conversión…. Así que decidí escribir mi propia versión del mito, me creo que no estaba ya escrita en español.

Ceridwen es una diosa/bruja galesa guardiana del caldero de la inspiración y de la sabiduría, la creatividad, la destrucción y del ciclo eterno de renovación de la vida.

Es una diosa muy poderosa y relacionada con el lado oscuro, la luna menguante y el arquetipo de la vieja. De ahí que se la llame bruja, ¡lo es!

“The magic circle” John William Waterhouse (1886). Bruja, probablemente Ceridwen con su caldero y cerrando el círculo mágico.
“The magic circle” John William Waterhouse (1886). Bruja, probablemente Ceridwen con su caldero y cerrando el círculo mágico.

Igual que a ti, aquí nos gustan mucho las brujas. Aceptamos la sombra y que todas tenemos nuestra bruja dentro.

El caldero de Ceridwen está relacionado con el útero femenino y es por lo tanto uno de los símbolos de la Diosa Madre.

«El caldero es un símbolo del principio femenino, al igual que el cáliz o la caverna y es comúnmente asociado al útero, así como a procesos de transformación y renacimiento.» Wikipedia.

Ceridwen nos enseña que para vivir plenamente, tenemos que aceptar la vida con todo lo que conlleva, incluyendo la muerte, los cierres de etapa y el renacimiento.

Ceridwen (pronunciado como keridwen), es una de mis brujas favoritas y por esto decidí incluir el mito del caldero de Ceridwen en versión cuento adaptado en el librito de Los Mayos y Beltane.

Este mito es una bella historia y, como otros muchos mitos, llena de emoción, amor, odio, venganza, compasión y final feliz.

Sabiduría ancestral, símbolos y naturaleza.

Además incluye una persecución preciosa, llena de ingenio y animales. Más bella y tan emocionante o más que las persecuciones de Holliwood ><.

Siempre me decís que los cuentos que más os gustan de la Rueda son las adaptaciones de mitos. (Otros mitos que he incluido en la Rueda son: Perséfone, Inanna y los huevos Pynsaka).

(Al final de este email te dejo el comienzo del cuento tal y como viene en el librito de Los Mayos.)

Si quieres que tus criaturas conozcan la belleza de los mitos y se familiaricen con diosas, brujas, además de conocer la raíz de las celebraciones, la Rueda puede ser para ti.

Así que,

si estabas pensando en hacerte con la Rueda,

ahora es el momento, pídela antes del 25 para que te llegue a casa y disfrutar del cuento durante el portal del 30 de abril.

(ah, si, de este portal energético del 30 de abril te hablo en el próximo email).

Paz, amor y muchas brujas,

Llanos

PD: el mito del caldero de Ceridwen es uno de los que más he disfrutado escribiendo.

PD2: Ya te dije ayer que este paganzine era de mis favoritos, lo repito otra vez, consíguelo aquí.

PD·: Te dejo el inicio del cuento/mito tal como viene en el librito.

“Cerridwen era una bruja muy poderosa a la que todo el mundo respetaba. Conocía todos los secretos de las plantas y preparaba calderos con pócimas mágicas cuando necesitaba hacer hechizos. 

Vivía en un sitio precioso en las montañas con sus tres hijos. Su hijo mayor era un gran guerrero. Su hija mediana también era guerrera y ambos tenían dotes musicales y de poesía. En cambio, andaba muy preocupada por su hijo pequeño: era poco agraciado el muchacho, enfermizo, debilucho y no tenía dote ninguna. 

Además de feucho y débil, el pobre era poco ingenioso, asustadizo y tenía muy mala suerte. Si salía a recoger frutos acababa cayendo en algún río y trayendo un constipado a casa en vez de fruta. Si salía a cazar, acababa escondido detrás de algún arbusto asustado pensando que sería él al que cazaban. Si salía a por setas, nadie se las comía ¡Oh! ¡Eran puro veneno!

La bruja Cerridween quería  incondicionalmente a su hijo a pesar de sus torpezas y, justamente por esto, estaba muy preocupada. Creía que nunca iba a poder buscarse la vida y esto le quitaba el sueño. Las madres se preocupan mucho por estas cosas, tú lo sabes bien.  Por esta razón, decidió hacer una pócima mágica para su hijo. En élla combinaría las mayores dotes musicales, poéticas, artísticas y mágicas para que así el muchacho pudiera encontrar su sitio en el mundo. 

Sacó su caldero, encendió la lumbre y encargó a un viejo ciego del pueblo que cuidara del fuego para que no se apagara. La poción debía hervir sin pausa un año y un día y ella tenía que ir recogiendo en su momento exacto de plenitud las seis plantas para hacer la pócima. También contrató a un muchacho joven llamado Gwion para cuidar y remover el caldero mágico. El viejo ciego y Gwion tenían prohibido, bajo amenaza de muerte, tocar la pócima y debían cuidarla para que nadie la tocara y que así pudiera hervir sin parar.

…»

Consigue tu Rueda o media Rueda y comparte este cuento en familia aquí.

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