«Había un mercader de píldoras especiales que aplacan la sed. Se toma
una por semana y ya no se tiene necesidad de beber.
–¿Por qué vendes eso? –dijo el principito.
–Es una gran economía de tiempo –dijo el mercader–. Los expertos
han hecho cálculos. Se ahorran cincuenta y tres minutos por semana.
–¿Y qué se hace con esos cincuenta y tres minutos?
–Se hace lo que se quiere…
–Yo –se dijo el principito–, si tuviera cincuenta y tres minutos para
gastar, caminaría tranquilamente hacia una fuente…»
ANTOINE DE SAINT-EXUPÉRY, El Principito
Quería empezar la newsletter de hoy con esta gran lección de El Principito para que reflexionemos sobre nuestras vidas frenéticas.
El otro día hablábamos de las tardes en casa los días de lluvia y os mencionaba como nos cuesta jugar con nuestras criaturas, como siempre tenemos otras cosas más importantes que hacer, nos aburrimos y nos cansamos.
Nos inculcaron que el juego es perder el tiempo, normal que nos cueste, pero si consigues entrar en el juego es cuando crearás momentos preciosos de conexión y disfrute.
Mi peque es ahora más mayor y su juego ha cambiado. Tengo que decir que ahora me gusta más que cuando era más pequeño: juego a cuerpo, pelota, juegos de mesa, tirar con pistolas, montar lego…
Reconozco que lo que más me costaba de pequeño era el juego simbólico: ahora yo soy esto, ahora tu eres esto… Me daban muchos bostezos, ¿te suena?
En nuestra mente de adultos nos es muy difícil meternos en sus roles….
pero a través de este juego es cuando los peques dan forma a su mundo
y sobre todo es cuando llegan a contarte más de su vida.

Hubo varios guaus de pequeño con esto. Recuerdo una vez en particular, al empezar el cole (tenía 5) jugó con su padre a lo que le hacía un niño de su clase con los juguetes y cuándo le preguntamos nos contó como le empujaba.
Descubrimos que realmente si quieres entrar en su mundo este juego es muy valioso, aunque cueste.
Otros momentos preciosos de conexión son los ratos de recetas y manualidades.
(Por aquí ya no quiere manualidades pero cocinar le encanta y me pide que lo hagamos juntos y, como la lectura en voz alta, yo sigo haciéndolo – otro melón).
Es importante no ofuscarse en que quede perfecto. Con peques es así, la belleza de su creatividad y su «imperfección» (a nuestros ojos).
Dejando que fluya, sin prisas y sin expectativas, son momentos de mucha conexión, disfrute y también salen conversaciones muy interesantes.
Ratos de caminar hacia una fuente juntos.
Si quieres más ratos de caminar hacia una fuente juntos, tranquilos pero trayendo el significado de las celebraciones de los ciclos de la naturaleza a casa.
Consigue tu paganzines de la Rueda (o media Rueda) aquí.
Paz, amor y muchos paseos despacitos a una fuente,
Llanos
0 comentarios