En pleno verano y si tienes criaturas es muy probable que pases bastante tiempo en piscinas, ríos o playas. Espero que así esté siendo, el agua es vital para llevar mejor estos veranos soporíferos, sin duda.
Seguro que también hay ratos de siestas y contactos, por eso hoy te traigo algunos juegos de caricias con cancioncillas y retahílas.
Estos son pequeñas poesías o retahílas que se hacen con carias al ritmo en el cuerpo de nuestras criaturas. Caricias entre manos curiosas, arrullos, risas y momentos de juego que unen a grandes y pequeños sin necesidad de nada más que tiempo compartido.

Quizás algunos ya los conozcas: la masa, dibujo un paisaje o cuándo vayas al carnicero.
Antes de que hubiera pantallas (tele o móviles) la gente se sentaba mucho delante del fuego en invierno y a tomar el fresco en la calle en verano.
Se sentaban, hablaban, las mujeres cosían o hacían punto, los hombres arreglaban las herramientas o hacían cestas con esparto…
Pero si había criaturas en la casa, también les enseñaban los juegos de manos, los juegos de caricias o los juegos de cuerdas.
Este tipo de juegos y retahilas han acompañado a generaciones enteras, transmitidos de boca en boca y de mano en mano, como pequeños tesoros del tiempo. Son más que entretenimiento: despiertan coordinación, memoria, ritmo, y sobre todo, vínculo.
Los juegos de caricias y retahílas
Los juegos con caricias son pequeñas poesías, canciones o retahílas que se recitan mientras se realizan movimientos suaves, caricias o pequeños masajes sobre el cuerpo de otra persona, normalmente una niña o un niño. Se pueden hacer en la espalda, las manos, los brazos, las piernas o la cabeza. A menudo, las palabras acompañan el ritmo de las manos, creando una experiencia sensorial, rítmica y emocionalmente segura.
Beneficios emocionales y físicos:
- Vínculo afectivo: fortalecen el apego y la confianza. Son momentos de atención plena entre el adulto y el niño.
- Estimulación sensorial: ayudan al niño a tomar conciencia de partes de su cuerpo de forma placentera.
- Ritmo y lenguaje: favorecen el desarrollo del lenguaje, la memoria y la musicalidad.
- Autorregulación: muchos de estos juegos ayudan a calmar, relajar y centrar al niño.
Vamos a ver algunos ejemplos facilitos.
Amasa la masa
En la espalda de la persona que vayas a masajear:
Amasa la masa (haces como que amasas la espalda)
Con mucho cuidado (haz como que amasas la espalda)
Marcas las esquinas (marca 4 esquinas de la espalda)
Y haces un cuadrado (dibuja la línea del cuadrado que has hecho con los nudillos)
Corta rebanadas (traza rayas con las manos)
Ya sean grandes o chicas (que sean paralelas)
Unta luego todo (gesto de untar)
Con la mantequilla (con toda la mano)
Pon la mermelada (poner pegotes)
Y si no hay más leche (llenar la espalda)
No me importa nada (mezclado)
Y a bocaditos (picoteo con los dedos)
Come con cuidado (picoteo)
Que este plato rico (picoteo)
Pronto ha terminado (acariciar toda la espalda o cosquillas).
Otra versión de amasa la masa:
Amasa la masa (con las palmas haces un suave movimiento circular sobre la espalda, como si “amasaras”)
Con mucho cuidado (acaricias con delicadeza, quizás con movimientos largos y lentos)
Marcas las esquinas (con los dedos, tocas suavemente los cuatro extremos de la espalda formando un cuadrado imaginario)
Haces un cuadrado (trazas un cuadrado con un dedo, con líneas suaves sobre la espalda)
Le echas tomillo (haces pequeños toquecitos con las yemas de los dedos)
Le echas la sal (movimientos similares, más finos o rápidos, como espolvorear)
Y al final, al final… ¡le haces cosquillas sin parar! (terminas con una breve y divertida tanda de cosquillas suaves)
Si prefieres verlo en vídeo aquí. (Casi no publico ya por Instagram, me quité, pero todavía quedan posts antiguos).
Dibujo un paisaje
Esta es de mis favoritas porque es muy suavita, agradable y hace muchas cosquillas!
Dibujo un paisaje (acaricia toda la espalda como si extendieras un papel o lienzo)
Con un arbolito (dibuja un tronco recto y una copa redonda con los dedos)
Y su pajarito (con dos dedos haces un pequeño picoteo o alas batiendo)
Suben los mosquitos (dedos caminando hacia arriba por la espalda, ligeros y rápidos)
Y te pican, pican, pican (toquecitos suaves con las yemas de los dedos, tipo picotazos)
Bajan los mosquitos (dedos caminando hacia abajo por la espalda)
Y te pican, pican, pican (repites los toquecitos suaves)
Vienen las hormiguitas (dedos muy finos caminando y cosquilleando, con ritmo más rápido)
Cosquillitas, cosquillitas (ligeras cosquillas con los dedos en distintas direcciones)
Vienen los mamuts y te aplastan, te aplastan (palmas planas presionan suavemente la espalda con fuerza medida)
Vienen los elefantes y te aplastan, te aplastan (repetir el gesto anterior, quizás con un poco más de fuerza o dramatismo)
Vienen los vampiros y te muerden (dos dedos hacen un pellizquito rápido tipo “mordida”, puede ser en el cuello o la espalda)
Llega el viento y se van corriendo (le haces cosquillas en el cuello y justo después un soplido ahí mismo)
Otra versión:
Dibujo un paisaje (acaricias suavemente toda la espalda como si alisaras un lienzo)
Con un arbolito (trazas con un dedo un tronco vertical y una copa redondeada)
Y su pajarito (con dos dedos haces un pequeño picoteo o alas batiendo)
Le sale el sol (dibujas un círculo con rayitos alrededor en la parte alta de la espalda)
Llueve un poquito (haces golpecitos suaves con las yemas de los dedos como gotas)
Pasa la nube (mano abierta que cruza lentamente de un lado al otro)
Llega el viento (soplas o haces ondas con la mano abierta)
Y se va corriendo (deslizas la mano rápidamente hacia un lado, como si el viento se llevara la nube)
Si prefieres verlo en vídeo aquí. (Casi no publico ya por Instagram, me quité, pero todavía quedan posts antiguos).
Cuando vayas al carnicero
(Perdón vegetarianas pero es un clásico!) La retahíla «Cuando vayas al carnicero» es un juego de caricias y toques que se suele hacer en el brazo, simulando que el brazo es un trozo de carne que el carnicero va a preparar. Es divertida, juguetona y suele provocar muchas risas, especialmente por su final sorprendente.
Cuando vayas al carnicero (acaricias suavemente el brazo de arriba abajo, como examinando la “pieza”)
Dile que te dé un buen trozo de carne (sigues acariciando o «palpando»)
Ni muy gordo (pellizco suave con dos dedos)
Ni muy flaco (pellizco más pequeño o acaricias más suave)
Que tenga un poco de grasa (pellizquito suave y circular)
Y un poco de nervio (pellizco más firme o pequeño tironcito de piel)
Lo cortas así… (deslizas el dedo en línea recta como si cortaras)
Y así… (otra línea en diferente dirección, como haciendo filetes)
Y así… (otra línea en diferente dirección, como haciendo filetes)
¡Le clavas el cuchillo! (cosquillitas en las axilas)
Este dedito compró un huevito
Tocando cada dedo suavemente:
Este dedito compró un huevito,
este lo cocinó,
este le echó la sal,
este lo peló…
¡Y este gordito se lo comió!
Este era un gato
Este era un gato (juego con caricias y toques en la mano o brazo del niño)
Este era un gato (toca con el pulgar)
Este lo mató (toca con el índice)
Este lo guisó (toca con el corazón)
Este lo sirvió (toca con el anular)
Y este pícaro gordo… (toca con el meñique)
¡Todo lo comió! ( sube corriendo por el brazo o hace cosquillas en la barriga o cuello)
Y ya paro! Espero que te haya traido recuerdos y que los hagais en casa con los peques. No dejes de contarme di conoces alguna otra o cómo las hacías tú.
Cuentos inspirados en los libros de Teresa Flores: Cuentos que caben en un bolsillo
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