Hoy un tema un tanto offtopic pero del que he estado investigando bastante últimamente. Primero por interés personal y segundo por que hace algún tiempo que muevo cosmética ecológica (sin disruptores endocrinos claro!), por lo tanto debo informar a mi comunidad de sus peligros y de como evitarlos.
En el casi mini curso de hoy hablamos de qué son los disruptores endocrinos, dónde los encuentras y cómo evitarlos y por último vemos parabenos, perfumes y derivados del petroleo en tu cosmética.
Reservate unos minutitos de lectura sobre tema, comenzamos.

¿Qué son y cómo evitar los DISRUPTORES ENDOCRINOS?
El tema de los disruptores endocrinos es un tema del que se sabe poco y que además la gente te mira raro cuando lo mencionas. El problema es que los efectos de los disruptores endocrinos no son obvios, en muchos casos no son lineales y además se muestran a lo largo de los años por lo tanto no se ven a simple vista. Pero los problemas que nos pueden provocar no son baladí.
Definición de Wikipedia: «Un disruptor endocrino es una sustancia química, ajena al cuerpo humano o a la especie animal a la que afecta, capaz de alterar el equilibrio hormonal de los organismos de una especie, es decir, de generar la interrupción de algunos procesos fisiológicos controlados por hormonas.»
Los disruptores endocrinos interfieren con nuestro sistema hormonal incluso en dosis muy bajas, especialmente durante etapas clave del desarrollo, como el embarazo y la infancia. Pueden:
- alterar el sistema reproductivo,
- provocar pubertad precoz,
- aumentar el riesgo de infertilidad,
- disrupciones tiroideas,
- obesidad, diabetes, problemas neurológicos y cánceres hormonodependientes, como el de mama o próstata.
¿Cómo evitar los DISRUPTORES ENDOCRINOS?
Nicolás Olea, catedrático de la Universidad de Granada es un referente internacional en investigación sobre tóxicos ambientales. Dr. Olea lleva advirtiendo desde hace décadas sobre la exposición cotidiana a los disruptores endocrinos.
Estos compuestos están presentes en productos tan comunes como:
- envases de plástico,
- cosméticos,
- alimentos procesados,
- textiles o productos de limpieza,
Se acumulan silenciosamente en nuestros cuerpos. No existe una dosis segura para estas sustancias, especialmente cuando se combinan entre sí (lo que él llama el “efecto cóctel”). Aunque cada producto contenga una cantidad permitida por la ley, la suma de todos los químicos a los que estamos expuestos puede tener efectos graves sobre la salud.
Los más vulnerables son los fetos, bebés y niños pequeños, que reciben esta carga tóxica desde el útero. Uno de los ejemplos más claros es el del aluminio en los desodorantes o los parabenos y fragancias artificiales en la cosmética, que, aunque legales, están relacionados con trastornos hormonales.
La legislación va muy por detrás de la ciencia: cuando se prohíbe una sustancia, suele ser reemplazada por otra igual de dañina. Sustancias como PFAS están prohibidas parcialmente: hay miles aún permitidos en el mercado. Además, muchas regulaciones ignoran el efecto combinado de múltiples tóxicos en el organismo.
Ante esta realidad, el mensaje es claro: reducir la exposición es posible y necesario. Medidas sugeridas:
- elegir productos ecológicos y naturales certificados,
- reducir el uso de plásticos (botellas, envases reutilizables mal gestionados),
- evitar ropas sintéticas,
- priorizar alimentos frescos y de temporada,
- evitar cosméticos con químicos innecesarios y
- priorizar cosmética natural certificada y ecológica.
Más allá de decisiones individuales, debemos pedir un cambio estructural en las políticas de salud pública : pasar de una actitud permisiva a una basada en el principio de precaución. No consiste en ser alarmistas pero sí empezar a ser conscientes con este tema. En este sentido con la cosmética de Alma Secret puedes dormir tranquila porque es certificada ecológica con EcoCert, una de las certificaciones más estrictas con este tema.
PARABENOS
Los parabenos fueron durante décadas los conservantes más usados en cosmética (como el methylparaben, propylparaben o butylparaben). Son disruptores endocrinos probados, es decir, alteran el sistema hormonal al imitar los estrógenos. Se han encontrado en el 96% de los tumores de mama y son especialmente peligrosos en zonas sensibles como el área del pañal en bebés.
Aunque se ha conseguido eliminarlos y muchas marcas ahora presumen de ser “paraben free”, los han reemplazado por otros conservantes igual de tóxicos, como el phenoxyethanol o las isothiazolinonas, que no siempre son fáciles de identificar.
¿Dónde aparecen? Suelen estar al final de la lista de ingredientes. Revisa tus cosméticos y fíjate si aparecen nombres terminados en -paraben, o sustitutos como phenoxyethanol. Los parabenos no deberían estar en ningún cosmético, especialmente en los de uso infantil o diario.
Derivados del petróleo en cosmética
El problema no es el petróleo en sí, sino que el 90% de las sustancias químicas actuales provienen de él, y muchas son tóxicas. En cosmética, estos compuestos se usan por ser muy baratos y ofrecer texturas agradables, pero tienen consecuencias para la piel, la salud hormonal y el medioambiente.
¿Qué hacen en tu piel? Tapan los poros y evitan que la piel respire, disuelven el sebo natural y desequilibran la piel, provocando efecto rebote, dificultan la eliminación de toxinas al crear una capa aislante, no nutren ni aportan beneficios reales a la salud cutánea.
Nombres comunes que verás en el INCI:
- Mineral oil
- Paraffinum / Paraffinum liquidum
- Petrolatum
- Cera microcristalina
- Vaseline
- Ozokerite
- Alkyl acrylate crosspolymer (y derivados como methyl methacrylate)
¿Dónde se encuentran?
En casi todo: cremas faciales y corporales, labiales, maquillajes, mascarillas, exfoliantes, aceites capilares, etc… comerciales. Cuanto más arriba aparecen en la lista de ingredientes, mayor cantidad contienen.
Impacto ambiental
Estos ingredientes no son biodegradables y generan microplásticos, contaminan ríos, mares y hasta glaciares. Se han encontrado incluso en cordones umbilicales, testículos, etc…. Usarlos no te sale gratis: ni para tu salud, ni para la del planeta.
Perfumes venenos que huelen bien
Cuando lees “perfume” o “parfum” en un producto, no estás viendo una sola sustancia, sino una mezcla de hasta 3.000 compuestos químicos. ¿Lo peor? No tienes derecho a saber cuáles, porque se protege como “secreto industrial”.
Entre esas sustancias se encuentran:
- Ftalatos (como el Dietil Ftalato, DEP): alargan la duración del aroma, pero son disruptores endocrinos que afectan a la fertilidad, al embarazo y al desarrollo hormonal (tanto en hombres como en mujeres).
- Almizcles sintéticos (Musk): imitan el aroma “a limpio” y también están relacionados con alteraciones hormonales y riesgo cancerígeno.
Estos ingredientes no solo están en perfumes, también en cremas, maquillajes, geles, ambientadores, suavizantes, limpiadores… ¡en casi todo lo que “huele bien”! Aunque no todos los ingredientes son dañinos, no puedes saberlo, porque la industria no está obligada a detallarlos.
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